Orellie Antoine de Tounens
Francia 1825 - 1878 |
Orellie Antoine de Tounens nació en Chourgnac, Francia el 12 de mayo de 1825. Fue el octavo hijo de una pareja de campesinos.
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El francés que se autoproclamó Rey de la Patagonia Nota de Mario Markic para Telenoche, canal 13, Argentina (2019). Tomado de www.eltrecetv.com.ar/ |
Era procurador del tribunal de primera instancia y había ingresado a la masonería en Périgueux. Gran lector de libros de viajes, inspirado por el libro "La Araucana" de Alonso de Ercilla decidió dejar todo viajar a la Araucanía para fundar un reino. Su argumento era que la Araucanía nunca perteneció legítimamente al rey de España. Es decir, declaraba al territorio como "tierra de nadie", y denunciaba al gobierno chileno por intentar ocuparlo ilegalmente.
En agosto de 1858 desembarcó en el puerto de Coquimbo y se estableció en Valparaíso, allí se relacionó con las logias masónicas y comenzó su plan para crear una monarquía en el sur de América ya que Chile y Argentina no habían consolidado sus territorios. En su mente afiebrada faltaba un rey para juntar a todos los caciques contra los nuevos conquistadores. Envió una carta al gobierno francés de Napoleón III, pidiendo que enviara 50 millones de francos, 5 a 20 mil soldados, un barco de guerra, y otras ayudas para combatir. No obtuvo respuesta.
A orillas del río Imperial, al sur de Valdivia conoció al lonko -cacique mapuche- Quilapán, uno de los jefes principales que lideraban las fuerzas que resistían al Ejército de Chile. Los machi -chamanes- habían vaticinado que lograrían libertad y la guerra terminaría cuando apareciera como jefe de los mapuches un hombre blanco. La profecía allanó obstáculos a Tounens y le facilitó la amistad con los jefes indios, especialmente con Quilapán.
Quilapán le permitió la entrada a territorios que estaban prohibidos para todos los extranjeros. Para 1860, De Tounens había aprendido a hablar español y mapudungun. Su compromiso con la libertad y sus dotes de orador, lo hicieron ver ante los caciques como el símbolo de la resistencia frente al Estado.
El 17 de noviembre de 1860 se autoproclama Rey de la Araucanía, y tres días después Rey de la Patagonia:
| El 17 de noviembre de 1860, acompañado de mapuches liderados por Quilapán, realiza la siguiente proclama:
“Nos, príncipe Orlié Antonio de Tounens, considerando que la Araucanía no depende de ningún estado, que ella está dividida en tribus y que un gobierno central es reclamado por el interés particular así como por el interés general, decretamos lo siguiente: Artículo 1: Una Monarquía Constitucional y hereditaria es fundada en Araucanía; el príncipe Orlié Antonio de Tounens, es nombrado Rey. Artículo 2: En el caso de que el rey no tuviera descendientes, sus herederos serán designados entre los miembros de otras líneas de su familia, siguiendo el orden que será establecido posteriormente por una ordenanza real. Artículo 3: Hasta que no se constituyan los grandes Consejos de Estado, las Ordenanzas Reales tendrán fuerza de Ley. Artículo 4: Nuestro Ministro Secretario de Estado está encargado de las mismas. Hecho en Araucanía en la fecha citada. Tres días después -20 de noviembre-, con idéntico ceremonial, se proclama también rey de la Patagonia: “Orlié Antonio I, por la gracia de Dios, rey de Araucanía, a todos los presentes y los que vinieron, Salud. Considerando que los indígenas de la Patagonia tienen los mismos derechos e intereses que los araucanos y que ellos declaran querer unirse a estos, a fin de formar una sola nación, bajo nuestro gobierno monárquico -constitucional. Hemos ordenado y ordenamos lo siguiente: Artículo 1: La Patagonia queda reunida desde hoy a nuestro reino de Araucanía de la que forma parte integrante, bajo las formas y condiciones enunciadas en nuestra ordenanza del 17 de noviembre pasado. Artículo 2: Nuestro Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Justicia queda encargado de la ejecución de la misma. Firma el Rey y el señor F. Desfontaines.” |
Estableció la capital en Perquenco. Creó los símbolos de la nacionalidad, la bandera, verde, azul y blanca en franjas horizontales y el escudo con figuras representando a la libertad, la justicia, la agricultura, el comercio y la industria.
Se notificó lo resuelto al resto de las tribus mapuches para que se unieran al nuevo reino y al gobierno francés en busca de reconocimiento oficial de lo que les refirió como "Nueva Francia".
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Viajó para entrevistarse con las autoridades chilenas, entonces bajo la presidencia de Manuel Montt, quien no reconoció el nuevo Estado.
El flamante Rey jamás tuvo control efectivo del territorio que ahora “le pertenecía”. Nunca fue reconocido por estado alguno. Las autoridades mapuches continuaron en sus funciones y las chilenas ejerciendo una vigilancia atenta y amenazante. Tampoco en sus dominios se alteró hábito ni costumbre alguna. Quilapán, que lo consideró como un extranjero capaz de lograr el apoyo de una potencia europea, tampoco lo reconoció como soberano, si bien siguió algunos de sus consejos y le permitió usar el título de Rey.
Sin embargo, el proyecto independentista llegó a oídos del José Joaquín Pérez, flamante presidente chileno, quien pensando que podría agitar los ánimos entre los mapuches, instruyó a las reparticiones estatales encontrar y apresar a Tounens.
Según sus memorias, Orellie Antoine de Tounens se encontraba descansando bajo un manzano el las orillas del Malleco -5 de enero de 1862-, luego de una de las ceremonias que venía realizando para su reconocimiento como Rey donde organizaba torneos, ejercicios militares y festines con abundante alcohol, cuando varios hombres lo aprisionaron.
| Grandes caciques Pampa y Patagonia. Siglo XIX | |||
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Sometido a juicio el 19 de julio de 1862 el Juez Matus dicto sentencia sobreseyendo la causa por considerar que el procesado no estaba en su sano juicio, ordenando que se lo recluyera en la Casa de Orates de Santiago, de donde salió luego de ser reclamado por el encargado de negocios de Francia y embarcado en el buque de guerra “Dugway Trouin” con destino a su país.
Antes de ser repatriado, De Tounens había enfermado de disentería y temiendo morir redactó su testamento: “Considerando que, en previsión de nuestro fallecimiento, debemos determinar desde ya los derechos a nuestra sucesión; y en tal virtud instituimos como nuestros sucesores a la corona de Araucanía y Patagonia a Jean de Tounens, nuestro padre bien amado”.
De regreso a Europa De Tounens promocionó su gesta, publicó sus memorias en 1863 y obtuvo recursos para regresar a Chile a fines de 1869. La situación había cambiado, el Estado de Chile había comenzado la colonización del territorio y el dominio sobre los mapuches, la nula fuerza del Rey para enfrentarse al ejército chileno que le había puesto precio a su cabeza lo forzaron a dirigirse a Buenos Aires en julio de 1871 para regresar a Francia al año siguiente.
De Tounens no se rinde, acuña monedas de cobre para el reino, encarga al alemán Wilhelm Frick Eltze que compusiera un himno para su reino y edita un periódico para difundir su causa.
Himno de la Casa Real de la Araucanía y la Patagonia. Obra del compositor alemán Wilhelm Frick Eltze (1813 - 1905) radicado en Valdivia, Chile. |
Sus dos últimos intentos por recuperar el reino fueron en 1874 y 1876, pero en ninguno consiguió llegar a Chile. En el primero de ellos desembarcó en Bahía Blanca, a donde había llegado de incógnito en un barco de guerra francés, lo que deja entrever el interés del gobierno de ese país en su empresa. Fue descubierto y deportado.
En el cuarto y último viaje se instaló en Choele Choel, en la margen izquierda del río Negro, que consideraba el extremo norte del reino en la Patagonia. Pero su salud era ya precaria y no pudo seguir hacia Chile.
En 1878 regresó a Francia, para morir pobre en Tourtoirac el 17 de septiembre de ese mismo año. Allí, su lápida reza: “Aquí descansa Antoine Orllie De Tounens, 1er Rey de Araucanía y Patagonia".
En 1882 su primo francés llamado Gustave Achille Laviarde declaró que Antoine de Tounens lo había nombrado heredero del trono de Araucanía con un testamento y asume como "Achille I rey de Araucanie", su actuación se limitó a contar las aventuras de De Tounens. Lo sucedió su sobrino como Felipe I y hasta el presente continúan los "soberanos de fantasía" que dicen luchar por los derechos de la comunidad mapuche, pretendiendo territorios argentinos y chilenos para un reino sin existencia legal y sin ningún reconocimiento internacional.