Carta de Juan Catriel
|
| Carta al Presidente de la República Argentina, Bartolomé Mitre. Arroyo de Nievas, marzo 15 de 1863 |
Tolderías, Arroyo de Nievas, marzo 15 de 1863.
Excelentisimo señor Presidente de la República, General don Bartolomé Mitre.
Mi querido Presidente y amigo: Tengo en mis manos la apreciable de V.E., fecha 5 del corriente, que me fué remitida por el coronel Rivas, y me ocupo en hacerla contestar. Yo, Excmo. señor, estoy muy satisfecho del cumplimiento del gobierno y del coronel Rivas en todo. En circunstancias más difíciles por que ha pasado el país he dado pruebas de mi buena voluntad y buena fe, y he probado mi satisfacción respecto a la conducta que el gobierno ha observado conmigo y mis indios. La alarma señor, no ha nacido sino en sus principios, por los cuentos y enredos que esparcieron los mismos cristianos; nada, sin embargo, me hizo dar un mal paso ni tener la más pequeña mala intención. Yo siempre he creído que el gobierno apreciase bien nuestra comportación, pero los indios, señor, no comprenden como los cristianos y siempre están dispuestos á creer lo peor cuando algo oyen ó se les dice. Mi retirada provino, como V.E. lo sabrá, de que el capitán Michemberg cayó sobre mis toldos á media noche; él dice que perdido; pero esto nos causó gran desconfianza, como era natural y dió pábulo á confirmar lo que ya se decía; sin embargo, fuí bien satisfecho por el coronel Rivas y quedé conforme; pero los indios, señor, siguieron en sus desconfianzas, y eso ha traído algunos pequeños robos; pero de esos mismos robos, haciendo los mayores esfuerzos, he conseguido entreguen algo, como se lo habrá impuesto tal vez el coronel Rivas.
Con el comisario don Carmelo Rosende, que me hizo una visita con el capitán Domato, mandé decir á V.E. verbalmente la causa de mi retirada sobre el arroyo de Nievas. Yo no tuve antes intención de retirarme; allí tenía mi casa y potrero y todo; pero me sorprendió el paso del capitán Minchemberg, y tuve esa misma noche que retirarme, pero jamás con mala intención. Esto mandé asegurar á V.E. y que no diese crédito á cuentos ni á nada, que yo no pensaba mal, y hoy lo declaro del mismo modo, señor presidente. Yo estoy convencido que no son tantos los robos que hacen mis indios: son los de Lucio y Cachul que roban también, y todos los cargos van sobre los indios que me pertenecen.
Es cierto, señor, que algo han robado; pero no tanto como hablan, y créame, señor, que si yo me convenciera que los indios míos son los que sólo roban, yo me iría más lejos por no sufrir tanta vergüenza; porque vergüenza me da, señor, que á mi no más me culpen, cuando bajo el nombre mío roban los demás, y esto me ha hecho aislar; pero yo trabajo siempre en el sentido de que mis indios no roben; reuno mis capitanes y gente continuamente, para aconsejarles, y crea, señor, que todo ha de cesar. Confie en que no tengo mala intención; esto se lo repito; ni queja ninguna.
Yo ya me he hecho un honor, señor presidente, en hacer contestar la carta de V.E., y le agradezco mucho sus expresiones, así como me alegraré que se halle V.E. sin novedad, con toda su apreciable familia. Yo estoy medio enfermo; pero son achaques, tal vez, de la vejez.
Me repito, asegurándole mi lealtad, su afmo. servidor y amigo.
Juan Catriel.
Original: Museo Mitre (ed.), Archivo del General Mitre.
Correspondencia de caciques de la Pampa y Patagonia en el Siglo XIX.
|