Reserva Arqueológica de los Menhires
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Entre los años 300 a. C. y el 800 d. C. se desarrolló la Cultura del Tafí en el piedemonte de la selva oriental.
Considerada como una de las que alcanzaron el más alto grado de desarrollo, eran agroalfareros, basaban su economía en el trabajo de la agricultura y conocían las técnicas de la cerámica, metales y textiles. Su sello distintivo lo lograron en la escultura sobre grandes piedras: los menhires.
De hasta cuatro metros de altura y decorados en algunos casos con motivos esculpidos en bajorrelieve, tales como rostros humanos estilizados que a veces combinan caracteres humanos y serpentiformes. Estos monolitos debieron ser hechos para rituales y estar emplazados en estructuras ceremoniales. También sirvieron como señaladores astronómicos, mojones demarcatorios para tareas agrícolas y corridas de la fauna silvestre.
Ubicados a dos mil metros de altura, constituyen un patrimonio cultural milenario único en su tipo en América. Han sido declarados en 1993, por Ley 24.262 “Monumentos y Lugares Históricos Nacionales”.
Se los designó como “menhires” por su parecido con megalitos de otras culturas. Su gran tamaño y peso, las inscripciones que presentan varios, y la cantidad de piezas que se encontraron distribuidas en al valle, revelan que fueron el fruto de un trabajo comunitario, solidario, a la vez que evidencia la importancia cultural que tenían para su comunidad de origen.
En los años transcurridos desde la conquista española, sufrieron distintos destinos y tratamientos.