Machu Picchu: Templo del Sol

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Templo del Sol

También llamado “Torreón Circular” o “Mausoleo real”. Se accede a él por un portal que tenía un sistema de seguridad con anillos de piedra.

El templo de 10,5 metros de diámetro se construyó sobre un enorme canto rodado. Tiene forma semicircular con bloques finamente labrados, su pared trasera es recta.

Se cree que fue un mausoleo y que en sus grandes hornacinas reposaban momias. Fue usado para ceremonias relacionadas con el solsticio de junio.

Una de sus ventanas muestra huellas de haber tenido ornamentos incrustados que fueron arrancados en algún momento de la historia de Machu Picchu, destruyendo parte de su estructura. Hay vestigios de haber soportado un incendio.

Alineaciones Astronómicas

La ventana indicada en rojo (Nº1), es la más grande de las tres que presenta el torreón, llamada "ventana de las sierpes" por las culebras venenosas que encontró Bingham en su interior.

Esta orientada hacia el NNO a unos 340 grados de azimut. Durante el Solsticio de Invierno, en la madrugada se puede ver la puesta de las estrellas de la cola de la Osa Mayor, alineadas en forma curvada semejando una serpiente.

La ventana que hemos identificado con el Nº 2-naranja, da hacia el NE a unos 65 grados de azimut, concuerda con la salida del Sol durante el Solsticio de Invierno. Ese día, el primer rayo de sol proyecta su haz de luz sobre la roca tallada en el piso. Horas antes se pueden ver las Pléyades, y las Híades, con su brillante estrella roja Aldebarán que anticipan la presencia del Sol.

A través de la tercer ventana (Nº3-amarilla) ubicada al SE a unos 132 grados de azimut (línea azul 2), se puede ver la porción que corresponde a la cola de la constelación occidental del Escorpión, que tiene una forma que se aproxima al diseño del torreón.

Con relación a la roca que sirve de altar o piso sobre el que se proyecta la sombra del Sol en el Solsticio de Invierno hay muchas versiones y la mayoría apunta a que es un símbolo de los tres mundos andinos, otras la indican como la representación de un puma sagrado.

Muros

"Las hileras inferiores, de bloques particularmente grandes, daban al muro un aspecto de solidez. Las superiores, disminuyendo en tamaño conforme ascendían, prestaban gracia y delicadeza a la estructura. La belleza de las líneas, el arreglo simétrico de los bloques y la gradación de la magnitud de las hileras se combinaban para producir un efecto maravilloso, más suave y grato que aquel de los templos de mármol del Viejo Mundo. Debido a la ausencia de mezcla no había huecos feos entre los bloques. Parecían haber crecido unidos. Por la belleza del blanco granito esta estructura sobrepasaba en atractivo a los mejores muros del Cuzco que habían maravillado a los viajeros durante cuatro siglos."

Hiram Bingham en "La ciudad perdida de los Incas".