Idioma Abipon
Noticias de los indios abipones según Barcena, Techo, Lozano, etc. Desde la conquista hasta nuestros días
Los Abipones según el padre Dobrizhoffer
Capítulo XIII
Por que son los Abipones de tan larga vida y tan vigorosos
Los Abipones se deben á sí y a sus padres esa vigorosa existencia que les es tan especial. Durante la adolescencia se abstienen en absoluto de todo acto lujurioso, y aun cuando sean fogosos por naturaleza, el amor en tierna edad es para ellos desconocido, Oid esto, padres de esos niños que desde la más tierna edad frecuentan casas de tolerancia: hijos de padres escrofulosos, padres de hijos escrofulosos, origen de tantos males que forman los cinco actos de la tragedia humana.
Oid esto también, que no ha mucho se dijo por un filósofo: «Empero sabemos que razas, que en chicos son ya padres, llegan á la senilidad, cuando otras en que es menos precoz la virilidad ostentan la plenitud de su vigor.» El Padre jesuita del siglo XVIII, está de acuerdo con el naturalista del siglo XIX. Los Abipones saltan, brincan, se divierten, pero siempre salvan la honestidad. Por instinto rehuyen todo lo deshonesto, varones y mujeres. El Padre habla con la experiencia de siete años entre aquellos indígenas; y á fe que la palabra de un confesor es un testimonio irrefutable.
Las madres crían á sus propios hijos, no los despechan antes del tercer año, y «según cuentan» se abstienen de juntarse con el marido durante ese intervalo. El Padre no lo asegura. En seguida, después de algo de erudición (que nunca falta) continúa: Los abiponcillos no saben lo que son cunas, plumazos, polvos de arroz, fajas, besos, juguetes; cuando viajan por ahí los meten las madres entre las demás cosas del aduar. Aprenden á nadar, á equitar, á tirar con flecha, á luchar casi desde que pueden andar.
La ropa que usan es poca y suelta. Un manto de pieles les sirve de abrigo en tiempo de invierno, ó cuando hace frío.
El juego favorito de ellos es el de arrojar la macana, en que se ejercitan todos, y el que logra hacerla llegar más lejos se lleva el premio y el aplauso de todos.
Las mujeres no tienen participación en los juegos de los varones ni los presencian. Su ocupación es la de atender á las necesidades del toldo. Carne, pescado, aves, raíces, todo comen. No desprecian ni la del tigre. La sal les gusta mucho, pero es escasa, porque esa tierra no la produce. Suplen la falta con lo que los españoles llaman vidriera, que es la ceniza de una planta salitrosa. Las mas de las veces los Abipones comen sin sal.
Son voraces para comer carne los Abipones, cuando la tienen, y, cuando no, sufren el hambre alegres y sin detrimento. Para ellos el que no come debe estar enfermo; porque no cabe en su cacumen que un hombre se abstenga en habiendo carne que comer.
Los Abipones se bañan mucho, y sin médicos que merezcan el nombre de tales llegan á una edad avanzada.