Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
El Plano Celeste
El tema de una región habitada, situada por encima de la bóveda celeste, ha sido registrado anteriormente por otros investigadores de la mitología toba 125. Además de la Pareja del Cielo, el dios uránico, el sol, la luna, y algunas constelaciones concebidas como personificaciones sagradas, también allí se ubica la morada de otra creación de seres. Su modo de vida, en forma similar al del Mundo de Abajo, el de Salamanca y Peg'im Aloah, es descrito mediante una traslación simétrica de las características del "mundo del medio". Por lo demás, las notas específicamente propias del País del Cielo son la frialdad y la distancia:
Relato N° 51
"El cielo parece que tiene una patas hasta abajo; como unas estacas. Son para sujetarlo firme y para que no se caiga jamás".
"Y allá arriba, más allá del cielo, más atrás de todo eso, también hay mucha gente. Pero adentro, adentro del cielo".
"No se sabe sí allá es duro o blando; o como es que es ese suelo. Más atrás del sol está ese país. Y allá está toda esa gente; trabajando como la de acá abajo".
"Hay un mismo estado; como un mismo poder, como en ese país de más abajo, dentro de ese cielo".
"Ahí .también hay dos, hombre y mujer, que mandan a todos. Como abajo están mandando Salamanca y su marido".
"Porque dicen que adentro del cielo hay luz; también hay luz adentro de ese cielo. ¿Pero quién conoce adentro de ese cielo? Puede ser que también haya una entrada, ¿pero quién la conoce?, si es que no ayuda Dios a encontrarla, para poder meterse dentro del cielo".
"Y también dicen que es lindo, pero frío. ¡Ah amigo!, eso sí que es frío. Eso no es como acá, ni como en la otra parte de abajo. Eso es frío, como cuando hay invierno acá arriba".
"Esos hombres de adentro del cielo, ya son de otra clase de personas. Son acostumbrados al frío, diferentes a nosotros. También tienen sangre pero viven en el frío. Son como, como la gente de Salamanca; que viven en el agua pero no lo sienten" (P. Yorqui).
Desgraciadamente, los informes sobre la Pareja del Cielo no son tan claros ni extensos como quisiéramos, ni surge directamente de los mismos su relación con algún otro sistema de Dueños de Animales. No obstante, si atendemos a las características semejantes que le atribuyen, sus poderes y cualidades parecen ser simétricos con los de la Pareja Subterránea. Sería posible identificar tal vez su miembro femenino con la Vieja del Rayo descripta por Métraux 126; su apariencia y su relación con el rayo y los hombres, son muy semejantes a las deidades animalísticas. Cuentan inclusive con la capacidad de llamar shamanes, tan es así que conocemos en Miraflores el caso de Rosalía Castro. La mujer-shamán nos relató con algún detalle que sus poderes mágicos no provienen de Nowet; en una ocasión fue bruscamente arrebatada al cielo en un torbellino en estado de semiconciencia; allí fue iluminada, se le proporcionó el don del canto y se le asignó un espíritu-guía; posteriormente completó el aprendizaje con otro piogonak, y, según ella, si bien contrapuestas, sus capacidades son semejantes a las de los médicos iniciados por Nowet.
Hay varios elementos importantes de tener en cuenta en la narración de R. Castro que expondremos seguidamente. En primera instancia, el conflicto abierto entre sus viejas creencias shamánicas y la ideología del Culto cristiano que actualmente practica, entendida tal vez demasiado al pie de la letra. En segundo lugar, esto refuerza en el plano de las distintas fuentes homologas de poderes mágicos la hipótesis de la tensión u hostilidad entre tres regiones del espacio, con sus análogas propiedades y deidades. Vale mencionar el comentario del piogonak J. Alegre; asienta al respecto Alegre, quien bien conoce la historia de R. Castro, que la piogonak con sus fabulaciones celestiales no ha comprendido la esencia del shamanismo, "que el piogonak no tiene nada que ver con el cielo, sino sólo con la tierra y con Nowet, quien los puso cuando todavía no había médicos cristianos":
Relato N° 52
"Cuando era una paisana joven, estaba muy enferma. Fui a todos los piogonak, esos que andaban por ahí; pero todos me dijeron que no había nada que hacer, que la enfermedad era muy fuerte, y que me iba a terminar por comer".
"Al final, el piogonak Moreno me pudo curar; después de saber y decirme que Nowet me quería matar. Seguí todos los consejos de Moreno, y así se salió toda la enfermedad y me curé para siempre".
"Un día, ya estaba sana, estaba en el campo. Un remolino de aire me agarró; me llevó hasta el cielo y allá, me dejó".
"Allá arriba vi que ese cielo estaba hecho solamente de agua; lleno de agua; pura agua había en ese cielo. No había ni personas, ni pájaros, ni nada".
"Allá me hablaron y me hicieron para curar. Me enseñaron el canto y me indicaron al compañero".
"Mi secreto no es de Nowet. Ese es del viento, del aire, del cielo. Me hace ver las voces a lo lejos; y sé lo que pasó y lo que va a venir. Por eso sabía esta mañana que vos ibas a venir con Burgos".
"El secreto me enseñó a curar sentada; no cantando ni bailando. Cuando el enfermo se cura, como una seña se abre el fuego en mi corazón, y entonces sí salto de alegría. Si no viene ese fuego, eso es señal de que ese enfermo se va a morir".
"Pero cada vez la podemos menos a la tuberculosis los médicos paisanos. A ésa la curan Jesucristo y el Espíritu Santo en el Culto, te digo".
"Ahora curo por Jesucristo, no por Nowet. Cuando entré en el Culto mi compañero me quiso matar; ese secreto me ataca siempre; me enferma y me ata. Pero Jesucristo me desató y me salvó".
"Siento y escucho mi secreto, pero nunca lo pude ver" (R. Castro).
Quedaría abierta, por otra parte, la posibilidad de que el tema de la Pareja del Cielo surgiera en última instancia de una posible transposición de los mitologemas de Sol y Luna. Empero, excepto las estrambóticas y nunca confirmadas informaciones de Carabassa 127, describiendo la relación matrimonial de aquéllos, las escasas fuentes que sientan un lazo de parentesco entre los dos astros 128, solamente lo dan en términos de hermandad de sangre entre ambos. Además, en la misma línea afirmada por Lehmann Nitsche para los Tobas Orientales 129, en Miraflores Sol y Luna, amén de distinguirse netamente de la Pareja Celeste, son concebidos respectivamente como una mujer y un hombre que no mantienen casi relaciones entre sí.
Aparte del País de Arriba y de la tan obscura, por el momento, Pareja Celeste, residen allí un regular número de figuraciones y deidades; alguna con rasgos que recuerdan fuertemente al dios uránico, que tantas discusiones diera en la etnología de nuestro siglo. Nos referiremos sucintamente entonces a los temas del dios del cielo, a las concepciones de la personalidad mítica del sol, luna y alguna constelación; por último, añadiremos algo acerca de la noción de poste o eje del mundo entre los Tobas.
Notas:
125 Por ejemplo, Palavecino, 1961: 94, consigna el siguiente relato: "El cielo es como la tierra, hay gente. El kasogonagat -rayo- no está en el cielo, anda entre las nubes; debajo de esta tierra hay otra igual; los muertos se van abajo y viven allá otra vez, y le llaman piguem (Cielo) a esta tierra nuestra. Más abajo hay otra vez otra tierra. En el horizonte el cielo se junta con la tierra y por donde entra y sale el sol hay gente, es la gente del sol, tiene el pelo colorado. La tierra se sostiene porque el cielo está pegado a ella; debajo de la tierra de los muertos hay agua" (Relato de un indio Sañagashik, Bmé. de Las Casas, Formosa.)
126 Métraux, 1964b: 27.
127 Carabassa, 1900: 23.
128 Lehmann Nitsche, 1923: 282-284 y 1925: 185.
129 Lehmann Nitsche, 1925: 184-185.