Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Reinterpretación Antropogónica
El ciclo de Metzgoshé (209)
Buena parte de las narraciones antropogónicas de Miraflores entroncan, casi sin cesuras, con otras que relatan aspectos bastante próximos de la historia cultural. Por lo tanto, aunque en conjunto aquellas constituyan la versión toba de una cuasi "historia universal", que, arrancando desde los "orígenes" concluye enunciando y justificando las expectativas tribales nacidas luego de la Conquista del Chaco, a fines del siglo XIX, deberemos agruparlas alrededor de dos focos principales. Uno, al que denominamos Ciclo de Metzgoshé, es el que ofrece específicamente tales rasgos sincréticos. El otro, en cambio, compuesto por los mitos del origen celestial de las mujeres, aparece como un sector algo diferenciado del anterior en las versiones antropogónicas modernas, o sino se testimonia como un substrato independiente en
las versiones que reflejan la cosmovisión más antigua; ajena al parecer a las influencias del blanco.
Las actuaciones de Metzgoshé sirven de término unificador a una regular serie de relatos, y, por lo mismo, el personaje adquiere una representatividad mítica bastante compleja. Metzgoshé asume tanto los papeles de Primer Antepasado y Padre o Antecesor de la etnia como los de un Jefe semihistórico, quien, además de guerrear con todas las indiadas aledañas a los Tobas, combatió con el Gral. San Martín; según otros informantes, ambos, por el contrario, fueron aliados y finalmente se retiraron a una región mítica, donde acogerán a los indios después de la muerte. En tal forma, se van integrando en Metzgoshé múltiples significaciones : Antecesor, Tesmóforo -con alguna reserva- y, según los casos, Arquetipo de la definitiva claudicación cultural o sino Salvador. Es seguro que esta última, favorecida notablemente por una situación de frustración cultural que empero procura restablecerse desde sus propias fuentes, acrecienta su importancia en el cuadro mítico hasta un punto tal, que sus restantes figuraciones parecerían jugar un rol hasta cierto punto subsidiario del Salvador.
De todo esto surge en definitiva la doble funcionalidad del Ciclo en la actualidad; ya que, a través de una relación sobre el origen del hombre, y en ese sentido los relatos son en cierta medida etiológicos, proporciona además una dramática expresión a nivel mítico de la aprehensión indígena del contacto intercultural. La diferente resolución que le dan los mitos, al par de evidenciar la multiplicidad de ajustes al cambio tentados por los afectados, dan prueba de la permanente conmoción que desde el choque en el siglo pasado enmarca sus propias expectativas sobre la efectividad de sus posibilidades para enfrentarse o conciliarse con el blanco.
No nos extenderemos demasiado, por ahora, sobre la cronología de los episodios del ciclo. Como dijimos, es evidente que buena parte de los mismos tienen que ver con incidentes muy próximos de la colonización occidental, siendo también muy grande la influencia de la antropogonía bíblica. En el orden de su integración histórica, es posible entonces que las restantes actuaciones, Antecesor y Tesmóforo, estuvieran reservadas anteriormente a otras individualidades sagradas; más tarde, la desarticulación del horizonte mítico tradicional, condujo a que fueran fundidos hasta cierto punto con el Salvador, ligado ahora no tanto con la fundación como con los avatares e intereses de la reconstitución cultural.
A excepción de nuestras investigaciones y de un corto relato de Amoroso recientemente publicado 210, que confirma la vigencia actual de la narrativa de Metzgoshé en otras parcialidades tobas, no sabemos de otras contribuciones sobre el tema. Por tal razón, el ensayo de sistematización del Ciclo seguidamente propuesto es provisorio y sujeto a nuevas investigaciones sobre el terreno. Asimismo, la secuencia esbozada es puramente clasificatoria ya que, para los informantes, la articulación estricta entre antecedentes y consecuentes importa menos que la noción particular de sus contenidos; los temas y episodios son así relatados "horizontalmente", en coincidencia con las propiedades más comunes de la intuición de la temporalidad mítica.
Notas:
209 Una versión del Ciclo de Metzgoshé, algo más breve y cuyas conclusiones difieren parcialmente de las actuales, fue publicada anteriormente: Cordeu, 1969b.
210 Amoroso, 1968.