Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Cataclismos Cosmogónicos
Los relatos apocalípticos de Miraflores
El número de las destrucciones periódicas que afectaron al universo en otros tiempos, y que continuarán haciéndolo en el futuro, difiere según las versiones. Dado que el estado actual de esta manifestación de la vieja concepción andina, responde más bien a una nota de la actitud pesimista de la conciencia grupal, evidenciable en el auge de temáticas apocalípticas en las predicaciones de los Cultos, que a la preservación de sus contenidos teóricos y espirituales originarios, dejaremos de lado el problema de su reconstrucción crítica a partir de los testimonios conservados en la cultura estudiada; tarea que, por otra parte, escaparía a los lineamientos de nuestro trabajo. En todas formas, la labor equivale a iniciar el rastro de una de las fuentes desde donde se ha ido constituyendo la postura evasionista de los indígenas en cuanto a la efectividad de la acción puramente humana. Podemos percibir hoy aquélla en múltiples manifestaciones respecto del cambio y la aceptación de valores occidentales fundados, en forma opuesta, en la creencia en el progreso lineal de un universo cuya seguridad está definitivamente fuera de cuestión 167.
Igualmente corresponde adelantar desde ya dos características del cambio estructural de la ideología templaria, luego del pasaje desde las altas culturas y la fusión con el primitivo substrato cazador toba. En primer lugar, en el ámbito de las civilizaciones proto-históricas, el esquema templario integra unitariamente su particular intuición del tiempo y el espacio; la noción del universo como armazón compleja, cualificada en forma diferente según sus planos y regiones cardinales, se corresponde ajustadamente con la Doctrina de las Edades -como la llamara Imbelloni- en la que cada Edad del mundo se asocia preferentemente, entre otros elementos, con una determinada dirección del espacio; entre los Tobas, si bien se conservan ambos cuerpos de creencia, en especial el primero, se ha perdido, por lo que sabemos, el recuerdo de su unidad originaria. En segundo término, en el plano de los relatos míticos, los ciclos han sufrido una disociación en cierto sentido semejante: pese a que gran parte de los episodios ha preservado con sorprendente fidelidad la trama de su modelo andino; en otros, el ciclo original se ha dislocado en secuencias temáticas sueltas de cuya unidad los indígenas a veces no se percatan claramente. Así por ejemplo, el personaje de Tata Dios, aquel del Creador oculto bajo la figura de un animal o sino de un pordiosero enfermo y sucio, actúa en diferentes relatos, no siempre explícitamente vinculados a un mismo ciclo en las versiones tobas; aparece indistintamente, en efecto, como la divinidad o su enviado en los relatos de los cataclismos cosmogónicos, o sino, cumple también el papel de guardián del eje del universo, y en ese caso interviene además en un mito sobre los orígenes del cultivo.
Notas:
167 Hacemos referencia exclusivamente a las ideologías y creencias más comunes de las capas de cultura blanca con las cuales los indios, en calidad de asalariados agrícolas, entran más frecuentemente en contacto; tratase casi siempre de agricultores centroeuropeos, de los estratos más pobres en sus países de origen, y de sus descendientes recientes. La satisfacción en buena parte de los casos de sus anhelos de rápido progreso económico, contribuyó indudablemente a que rehicieran algunos esquemas culturales propios de los grupos medios europeos, especialmente en las versiones en auge a comienzos de siglo. Son muy comunes entre ellos las creencias en el progreso indefinido en todos los campos; las explicaciones basadas en un evolucionismo ingenuo que, a su juicio, describen y justifican la "inferioridad" de las culturas aborígenes; la afirmación, sobre los mismos términos mecanicistas, de un socialismo difuso, más anímico que político, restringido en ese campo al fomento de las cooperativas de producción, etc.