Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas

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plusAproximación al Horizonte Mítico de los Tobas. Edgardo J. Cordeu (1969)

I. Introducción

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

III. Hierofanías y figuraciones vinculadas al tiempo.

IV. Reinterpretaciones sincréticas

V. Síntesis y conclusiones

Nómina de informantes

Denominación de la fauna chaquense mencionada en el texto

Bibliografía

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

El Plano Terrestre

La curación shamánica como reintegración en lo sagrado.

Volvamos por un momento a los conceptos indígenas acerca de la enfermedad y la cura shamánica. Respecto a lo primero, ya vimos que las enfermedades son percibidas como entes substanciales y discretos, detalle recalcado por todos los investigadores de la etnografía chaqueña98. Su número, como el de los animales, los espíritus-auxiliares y en general cualquier hierofanía, admite e incluye límites, y, su relación con el piogonak, es similar a la que, en otra escala, mantienen aquéllas respecto a Nowet de quien dependen. Hicimos notar además que la circulación aparentemente arbitraría de las enfermedades obedece en realidad al despliegue de la dialéctica entre sagrado y profano, tal como se da concretamente en los Tobas:

Relato N°39

"Todo esto que te cuento es para que vayas y se lo digas a esos médicos poderosos de Buenos Aires, a esos médicos poderosos de tu país; a ver si esos vienen aquí, al Chaco, y nos limpian de la enfermedad y del piogonak "

"Pero tenemos que tener cuidado con todo eso que decimos, porque un pajarito, un gusano, un aire, cualquier cosa que tiene espíritu y que anda por ahí, como ese que silba allí, atrás, va y se lo dice al piogonak o se lo cuenta a Nowet. Y después esos dos nos castigan, o nos mandan daño o enfermedad".

"La enfermedad es como un bicho. Como todos esos animales del monte y del campo limpio que tiene Nowet".

"La enfermedad tiene su jefe como los bichos. El jefe la cuida y se la da a uno de sus peones; que todos esos piogonak son también peones de Nowet. Y el piogonak la manda, para que vaya y coma la carne. Y después también la saca" (P. Yorqui).

Desde otro punto de vista, las enfermedades, similarmente a lo que ocurre en extensas porciones del área andina 99, son clasificadas en "calientes" y "frías"; al parecer por el aumento de temperatura que algunas provocan en los afectados, pero es posible que la distinción repose en fundamentos más profundos que en realidad ignoramos totalmente. Se consideran "enfermedades calientes" a las fiebres, las picaduras de araña o de víbora (kainak), la gripe (napigá), el sarampión, las pulmonías (iniguishuik) y la tuberculosis (nimighik); su terapéutica requiere el empleo de infusiones frías. Hemos registrado al chucho (naigrograk) como "enfermedad fría", en cuya curación es menester emplear líquidos de temperatura contraria.

Empero, las técnicas esenciales de la terapéutica del piogonak -como en general de cualquier cura shamánica- radican en succiones sobre distintas partes del cuerpo del enfermo 100, y, sobre todo, en él canto prolongado ejecutado por el piogonak. Durante su desarrollo, luego de saludarla e inquirirle su proveniencia, el shamán inicia un largo diálogo con la enfermedad, llamándola por largo tiempo hasta que accede a salir del cuerpo del paciente y penetrar, por la boca, en la suya. Según nos hacía notar Alegre, el canto -diálogo- se ajusta, especialmente al comienzo, a un ritual verbal bastante estricto; la entrada en éxtasis, y también las experiencias del vuelo o el viaje mágico, es paulatina y recién culmina cuando la enfermedad por último es capturada.

Vale decir, la profundización progresiva del trance, desde un punto de partida con caracteres colindantes con lo profano y, correlativamente, el incremento creciente de la potencia del shamán hasta culminar en la posesión de la enfermedad a semejanza de un Dueño, se ajustan al esquema del reingreso en lo sagrado a partir del abandono progresivo de las reglas, que en sí señalan su punto más inerte. El ritual del piogonak, comparable sin forzarlo con el modelo de la consagración sugerido por Hubert y Mauss 101, equivaldría entonces a un verdadero "sacrificio" que el shamán toba ejercita consigo mismo:

Relato N° 40

"El piogonak la conversa a la enfermedad, y así sabe de qué enfermedad, de qué clase de enfermedad es esa que está adentro del paisano. Cura cantando y soplando y chupando en el pecho. Así saca la enfermedad y toda la sangre enferma".

"Cuando se comienza el canto, empezamos a hablar y a saludarla a la enfermedad con respeto. Empezamos con palabra, cuidando esa palabra, y sin baile ni gozo como esos del Culto de Soria".
"A veces está enojada, o no quiere oír, y tarda en contestar la enfermedad esa".

"Pero cuando me empieza a hablar, y le contesto y canto, siento como un fuego; debe ser Nowet que manda ese fuego. Es como una pelea el canto ese; como borrachos, como peleadores cuando agarramos la enfermedad. T se queda cansado después el piogonak" (J. Alegre).

Relato N° 41

"En su canto, el médico le pregunta a la enfermedad de donde viene; que: ¿que quién es que te ha mandado mi hija, porque te has metido adentro del cuerpo del hijo mío ése? A todo enfermo el piogonak lo llama su hijo, y le pregunta por cuál es ese pecado que lo han enfermado".

"Después el piogonak habla; habla mucho rato con la enfermedad y canta. Lo defiende a su hijo y le hace fuerza; le pone su poder a la enfermedad para que salga"

"Cuando el piogonak consiguió que salga la enfermedad, se la guarda adentro de él; porque así su poder le crece".

"Alegre, ése está perdiendo el poder; porque a esos que ése les manda el daño, se los curan otros médicos. Y los otros piogonak se hacen dueños de sus enfermedades" (P. Torqui).

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Notas:

98 Sería ocioso repetir la larga nómina de quienes puntualizaron la teoría indígena de la enfermedad, como resultado de la intromisión de un cuerpo extraño; tan común por otra parte. Ver Métraux, 1967: 129-134.

99 Al motivo de la clasificación de los alimentos y las enfermedades en "frías" y '' calientes" no se le ha prestado en Sudamérica la misma atención que en México y América Central. El mismo principio fue registrado también entre los Aymarás actuales: "Todas y aquellas -enfermedades- son clasificadas como calientes o frías, y requieren remedios de temperatura opuesta" (Tschopik, 1946: 568). Añade el autor que, a su juicio, aquellos conceptos derivan de la influencia hispánica.

100 Debemos agregar que, si bien no poseemos indicios que el ''calor mágico" del piogonak se vincule directamente al dominio del fuego, las relaciones entre la entrada en lo numinoso y su experiencia como calor corporal, son en todo caso evidentes. Acerca del vínculo entre succión y calor mágico, el mismo Alegre afirmaba que con el transcurso progresivo del canto y la aspiración de la enfermedad, sentía arder su cuerpo y su espíritu. Idéntica sensación es también muy común a los posesos por el Espíritu Santo de los Cultos.

101 Hubert y Mauss, 1929.