Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
El Plano Celeste
Luna
Recordemos el mito narrado anteriormente por P. Yorqui 144, donde refiere la deglución periódica de la luna por los piogonak, vinculada a sus fases. Creemos probable, en primer término, que dicho mito se haya integrado con la antigua creencia en un Jaguar del Cielo que devoraba la luna y que no hemos podido recoger en Miraflores 145. En segundo lugar, el tema típicamente agrario de la occisión canibálica y la resurrección de la deidad lunar 146y el posible desplazamiento del Jaguar, figuración de tanta importancia en las religiones andinas y amazónicas 147, vendría a confirmar una vez más la mecánica del proceso sincrético que varias veces hemos denotado: vale decir, la suerte de una serie de irradiaciones agrarias sobre la antigua cultura cazadora toba ha sido que, sin perder totalmente sus rasgos originarios, han debido no obstante subordinarse al esquema del primitivo substrato animalístico al cual pertenece el mundo del piogonak. En efecto, no sería improbable que el Jaguar hubiera cedido sus caracteres andino-amazónicos, y resguardando en cambio los animalísticos, se hubiera fundido progresivamente con Nowet; tengamos en primer lugar en cuenta que, en nuestro caso, la devoración de la luna por el piogonak poco parece tener que ver con la fecundidad o la regeneración vegetal sino más bien con la hostilidad entre ellos, cuyo fundamento hemos tratado de explicar en función de una ideología de otro género; por otro lado es llamativa una descripción de la causa del eclipse lunar trasmitida textualmente por Lehmann Nitsche 148: "cuando el diablo tienta, se echa sobre la luna, y como no la puede apagar, se va nomás otra vez", y agrega a continuación: "Diablo quiere decir espíritu malo"; bien sabemos cuál es la acepción más probable de las antiguas expresiones "diablo" o "espíritu malo".
En coincidencia con las conclusiones de los autores citados, la luna -Kalk'rroik- es concebida como un hombre corpulento y cansino; durante la noche alumbra el mundo desde el cielo, al que recorre lentamente montado en un burrito. Fue puesto allí por K'atá con ese propósito, y, a excepción de un relato de Roldán afirmando que tiene por esposa al lucero matutino, que otros indios refutan sardónicamente, no se le conoce pareja ni relaciones con nadie. Por lo demás, fuera de sus relaciones con los piogonak, la mitología lunar que lográramos es bastante pobre. No hay relatos acerca de la razón de sus trazos y manchas -fuera de las heridas causadas por los shamanes- ni sobre los temas de su muerte por flechamiento o sus vínculos con Sol; ni, como dijimos, existe memoria de la intervención del Jaguar Celeste en el complejo lunar, tal como lo trasmitiera Métraux en su momento 149. Tampoco son claros en Miraflores los posibles enlaces entre la deidad lunar y la sexualidad femenina:
Relato N° 58
"Que esa luna, Kalk'rroik, es como una persona. Cuando la luna esa se acaba, estos indios no salen; es como si fuera un día de fiesta- no salen porque no se ve y anda suelto el piogonak".
"La luna se cambia y sale otra; porque K'atá dijo que se haga así".
"Es un hombre grande esa luna, ¡gordo ese Kalk'rroik! Pero no se mueve; sólo camina un poco en el cielo".
"El anda en el cielo porque K'atá está en el cielo también. El lo pone para que de noche no quede el mundo obscuro, para que se vea. Se acaba el sol, y ya viene esa luna arriba".
"Es persona la luna. Algunas veces sale en un burrito ese hombre; mira, acá en el Sur, en ese burrito con las dos orejitas. Cuando está en el Norte, mira al Sur. Pero adentro de la luna está el burrito, por eso sólo miramos las dos orejitas".
"Dicen que se muere; pero a los dos o tres días está viva otra vez. Esos días, también pasa al país de los muertos, al que está ahí abajo'' (P. Yorqui).
Relato N° 59
"La luna es hombre; como hombre es, y tiene como mujer al lucero. Tiene menos poder que Nalah, pero es hombre poderoso también".
"Cuando un piogonak lo quiere matar a otro, el menos fuerte se escapa arriba de la luna, y ahí se esconde" (A. Roldán).
Notas:
144 Ver Relato N° 38.
145 Métraux, 1946b: 19 y 1967: 149-150.
146 La relación del astro con el país de los muertos, asegurada por su defunción temporaria, durante la cual permanece en el mismo, es uno de los simbolismos lunares más típicos (Eliade, 1959: 155-158). En Sudamérica, una de las figuraciones lunares más conocidas es Moma, la deidad de los Witoto estudiada por Preuss; según Zerries (1962 : 360) Moma es el'"primer muerto" y está ligada a la fecundidad y la aparición de las plantas; su occisión, y consiguiente descenso al país de los muertos, implican la desaparición temporaria de la fecundidad.
147 En las culturas selváticas, el motivo de la Luna atacada por el Jaguar Celeste es conocido por los Tupí-Guaraní, Yurakare, Jíbaros, Witoto, Zaparo, Tukuma (Kuhne, 1967: 316); también por los Chiriguanos (Lehmann Nitsche, 1924-25: 87-90). Un buen resumen del mismo tema y de sus relaciones con el de los Gemelos, tanto en las culturas de la selva como en las civilizaciones andinas, lo constituyen aún hoy las investigaciones de Tello (1923: 93-203, especialmente).
148 Lehmann Nitsche, 1925: 185.
149 Idem, nota 145.