Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Reinterpretación cristiana del horizonte mítico tradicional
La conversión cristiana y el concepto de enfermedad
Por un esquema semejante, difícil de separar de aquél del llamamiento shamánico, a no ser por su mayor frecuencia y la ausencia de interdicciones culturales, discurren el anuncio de vocaciones religiosas, el acceso y funciones del trance extático y algunas de las concepciones tradicionales de la enfermedad:
Relato N° 85
"Yo entré dentro de ese Culto por enfermo. Hace tres años un médico me dijo: -Vas a entrar -me dijo ese piogonak- porque si seguís así, ese bicho de la enfermedad te va a terminar de comer. Y cuando hubo un bautizo, al tiempo, entonces entré".
"Porque el piogonak, a la tuberculosis, a veces la saca, a veces compone; pero no mucho más".
"Cristo y Dios y Espíritu Santo ayudan en el Culto. El Espíritu es como una palabra, como fuego. Por eso es Espíritu-Fuego; y cuando entra, la enfermedad sale toda, come toda la enfermedad ese Espíritu; que si es víbora, igual; que sea lo que sea".
"El Espíritu Santo es como un viento que entra por adentro- es como fuego que quema al bicho de la enfermedad. Mi corazón llora si no lo tengo. Llora, pero yo no quisiera que llorara; y si no puedo pararlo, lloro".
"Si entrás en eso, eso ha de ser una ayuda. Entonces viene ese viento y yo tengo que gozar; como si me agarrara parece; va a llorar, va a llorar el corazón" (P. Yorqui).
Relato N° 86
"Hace unos años estaba jugando en el fútbol, y me dieron un golpe y caí como muerto por ese golpe en mi pecho; estuve como desmayado mucho rato".
"Sentí arrepentimiento por mi vida, por todo ese juego, y sentí la palabra secreta, que me hablaba en el corazón de la vida verdadera. El domingo ese fui al Evangelio y escuché el mensaje. Yo pensaba de noche en ese mensaje. Todo eso fue en Pampa del Indio y pasó hace ocho años".
"Muchas enfermedades se curan en el Evangelio, por eso me gusta. Los tuberculosos se pueden curar con gozo u oración, según el don que reciban".
"Dios mandó la sanidad; mandó fuego para que la enfermedad se queme y el cuerpo se limpie; entonces el Espíritu destruyó la obra de la enfermedad, y por el mismo Espíritu al hombre le viene el entendimiento: puede cantar, puede predicar. Es el mismo Espíritu, que adentro habla por él".
"En el gozo verdadero se salta de alegría, dice la Biblia. Mira esto: -Salmo 28, 3, 13-: 'Más los justos se alegraron de alegría' Ese es el verdadero gozo".
"El falso gozo es parecido, pero es obra del falso espíritu. Hay peligro en el gozo; también en el gozo verdadero, pero menos, porque el Espíritu no deja caer".
"Esos paisanos que vos viste en el Culto de Soria, ésos que cantaban y bailaban y cuidaban a esa mujer con el gozo, la ayudaban para sacársela al Diablo; porque allí hay peligro, puede matarla con ese gozo. Los demás la ayudaban para que escupiera al espíritu malo, porque ese espíritu la mataba; ahí caída, esa mujer estaba como muerta por completo" (B. Aguirre).
En esta forma, vemos aclarada por los mismos indígenas la naturaleza de la función terapéutica cumplida por los "coros", que auxilian a los posesos durante los trances en los Cultos 224. A fin de concluir este breve examen, con los rasgos de lo sagrado vinculados a los conceptos de "salud" y "enfermedad", debemos recordar previamente que la forma esencial de causalidad vigente en la cultura, bien podríamos denominarla como "efecto de lo numinoso". Vale decir, cualquier fenómeno con capacidad de influir sobre otro, es tal en virtud de sus aspectos potentes por sobre los que implican regulación y control. En ese sentido es bastante sintomático entonces que, como se deduce de los relatos sobre vocaciones religiosas e ingreso en los Cultos, la percepción de la superioridad cultural occidental pase por la línea señalada por la potencia ingobernable de las enfermedades introducidas luego del contacto. La tuberculosis, principalmente, ante la cual son impotentes las técnicas curativas de los piogonak, al ser definida en esos términos, proporciona conciencia sobre uno de los límites de sus posibilidades frente a Occidente; función que en otro plano es desempeñada también por la narrativa de Metzgoshé. Correlativamente, por razones semejantes, los indios aceptan la superioridad de las entidades religiosas de ese origen, al menos aparentemente ya que las sincretizan con las propias, las cuales, en consonancia con el aura de potencia que acompaña a la sociedad dominante, están dotadas de mayores posibilidades para curar enfermedades y pesares.
Vimos perfilada esta interpretación en los testimonios de los conversos. Es notable, en cambio, que también sea adoptada por las formas específicamente shamánicas que perduran al margen de los Cultos; los piogonak reelaboran así en algunos casos, valorizándola positivamente, la terapéutica occidental convencional. Veamos sino los siguientes párrafos de nuestra libreta de campo, referidos a una tentativa de curación shamánica de C. Burgos:
Relato N° 87
Cuando Burgos sintió los síntomas de la tuberculosis, acudió una noche a verlo al piogonak J. Alegre, en busca de remedio a su mal.
Alegre se levantó de su sueño y lo atendió de buen grado. Luego de prepararse y hacerlo sentar a Burgos, comenzó el canto para llamar a su "compañero". Cuando, luego de contestarle, éste concluyó por acudir a las invocaciones, el shamán lo tomó en un mosquitero y ambos se metieron adentro. Burgos mientras tanto permanecía cerca del mosquitero, y oyó claramente cómo allí dentro Alegre y su espíritu-auxiliar se saludaban y empezaban a conversar; también distinguió nítidamente las voces de ambos y buena parte de los términos del diálogo.
El "secreto", comenzó por preguntarle a Alegre las causas de la llamada, lo que hizo el piogonak describiendo extensamente la enfermedad de Burgos. Luego, el "secreto" lo hizo pasar al enfermo al interior del mosquitero, donde sólo logró distinguir su voz.
Por último, luego de proseguir el diálogo con el piogonak, el espíritu-auxiliar diagnosticó una enfermedad del hígado. Respondiéndole a Burgos que ni él ni Alegre podrían sanarlo, que la enfermedad era demasiado poderosa para ellos, concluyó finalmente por aconsejarle que acudiera al Hospital Provincial de J. J. Castelli, donde podrían atenderlo mejor que ellos.
Notas:
224 Nos referimos anteriormente a otros caracteres de los Coros con mayor extensión: Cordeu, 1907: 59 y 110-111.