Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas

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plusAproximación al Horizonte Mítico de los Tobas. Edgardo J. Cordeu (1969)

I. Introducción

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

III. Hierofanías y figuraciones vinculadas al tiempo.

IV. Reinterpretaciones sincréticas

V. Síntesis y conclusiones

Nómina de informantes

Denominación de la fauna chaquense mencionada en el texto

Bibliografía

II. Hierofanías y figuraciones vinculadas al espacio.

El mundo subterráneo

Las Deidades de las Profundidades

A través de los vívidos relatos de P. Yorqui tomaremos contacto con la Pareja Subterránea y con los Dueños de las especies acuáticas. Deberemos adelantar al respecto que la anterior identificación entre aquélla y otra constituida "por el Jefe de Animales y un Nowet muy poderoso", se debe posiblemente a una alteración del tema
original; facilitada por las notas demoníacas de Nowet, que permiten la extensión de sus rasgos y nombre a cualquier otra hierofanía:

Relato N° 49

"Las reinas del agua están, entran dentro de la tierra también. Hay reyes en esta tierra; por eso hay también Salamanca dentro del agua".

"Hay dos seres muy poderosos en todo el mundo de abajo. En ese que es de más abajo que el mundo que está aquí, el que pisamos nosotros. Esos dos, son Salamanca y el Rey".

"Ese Rey no es ni Toba ni Cristiano. Ni Toba, ni Mataco, ni Pilagá es ese hombre. Ese no es de los que andan acá; ése está hecho de otra cosa".

"Ese hombre vive más abajo, en lo de adentro de la tierra. Pura tierra es su país. Al Rey ése, oí que lo llaman Peg 'im Aloah"

"El Rey y Salamanca manejan tierra y agua; adentro de la tierra y adentro del agua. Esos dos manejan todo lo que hay abajo".

"El, Peg'im Aloah, es el más poderoso. El la puso abajo a Salamanca; para ser su mujer y para cuidar".

"El maneja la tierra y Salamanca maneja en el agua".

"Nosotros no los vemos porque esos Reyes no salen nunca. Son como los ricos, que se quedan quietitos, pero que mandan a sus enviados a cuidar las haciendas; a vigilarles los bichos. Antes se los veía, cuando no pasaban tantas canoas y vapores por esas aguas. Ahora ya no; ahora parece que se esconden y que no quieren salir".

"Por eso había antes tantos indios poderosos, tantos piogonak. Porque cuando andaban pescando y la veían, se lo pedían. Salamanca podía hacerlos médicos a esos que la veían. Le pedían, y Salamanca les daba el canto y el poder de piogonak. Eso ya se acabó, y ahora ya no hay más médicos de Salamanca."

"Siempre hay agua adonde es que está Salamanca- porque ella vive en el agua. Por eso, esos charcos no se secan nunca; no se secan ni cuando hace más calor en el verano"

"Salamanca maneja en el agua; maneja a todos los que están dentro del agua. ¡Linda mujer Salamanca!"

"Salamanca manda a la Madre de los Pescados, al Padre de los Carpinchos, al Padre de esos Chanchos del Agua, Madre de Yacarés, Padre de Yacarés, a la Madre de las Víboras del Agua. A todos esos manda Salamanca".

"Y se enoja Salamanca si le matan muchos pescados, y después le botan ese pescado. Y saca el pescado de esos lugares, o les manda alguna enfermedad a esos paisanos pecarosos".114

"Salamanca también manda a la Madre de los Pescados. Esa, de la que nacen los pescados; y que se enoja y castiga si le matan y desperdician mucho a los hijos".

"Como mujer es la Madre de los Pescados. ¡Cabeza y pelo? ¡pura mujer!; ¿cuello, espalda, pecho, tetas, brazos, manos?: ¡pura mujer! ¿Pero abajo?: ¡puro pescado!: ¡cuerpo de pescado, cola de pescado, escamas de pescado!."

"Y también se enoja, si le botan muchos hijos, la Madre de los Pescados. Claro, son sus hijos y ella los cuida; ¡por eso se enoja! " (P. Yorqui).

Amén de los marcadamente animalísticos, la morfología de los relatos de la Pareja Subterránea denota una posible serie de rasgos sincréticos, de fuente similar a la de los relatos apocalípticos 115. En este caso la cosmovisión andina, probablemente en el momento de la cultura incaica que es el de su máxima expansión, más que la idea de un mundo subterráneo, que con la de tripartición del espacio y la ubicación en aquél del país de los muertos, arraiga en horizontes culturales muy distintos, posiblemente aporte un conjunto de características peculiarmente propias del mundo inferior. Así, podría reconocerse en la pareja Salamanca-Peg'im Aloah una posible transposición sobre el tema toba de las parejas ctónicas, vigentes en toda el área andina; de las cuales Pachamama la deidad de la fecundidad que habita en el seno de la tierra, y aquella otra figurada a veces como felino o serpiente, son sus integrantes más conocidos 116.

En segundo lugar, la denominación asignada al sujeto femenino de la Pareja Subterránea plantea un problema interesante. Como sabemos, la Cueva de Salamanca es un antiguo tema del folklore español que, principalmente en la región del Noroeste argentino, aunque no ha dejado también de influir en otras áreas de nuestro país 117, se ha superpuesto y disfrazado a las creencias referentes a las primitivas deidades ctónicas del substrato panandino. Es casi seguro entonces que ese nombre, Salamanca, provenga de préstamos no muy antiguos del folklore del Noroeste, al igual que el Ciclo de Juan el Zorro; aunque en este último caso suponemos que el proceso ha tenido una mecánica de integración diferente 118. Se sabe, en efecto, que contactos casi siempre bélicos tuvieron frecuente ocasión de producirse entre las tribus del Chaco y las poblaciones blancas o criollas de la provincia de Salta, Santiago del Estero y Santa Fe, desde antes y a todo lo largo del siglo pasado; los encuentros concluían con la captura y posterior adscripción en la comunidad tribal de un regular número de pobladores de esas zonas, quienes seguramente aportaron a los indios las leyendas y tradiciones de sus lugares de origen 119.

En todas formas, el rasgo característicamente toba en su visión del mundo inferior, radica en la síntesis con la antigua religiosidad cazadora. La Pareja del Mundo de Abajo no conserva ninguna de las notas agrarias, propias del presunto estrato andino, sino que se le adscriben todas las cualidades de verdaderos dueños de los animales. Peg'im Aloah y Salamanca son concebidos como las deidades principales de un sistema de parentescos míticos compuesto por los Padres y Madres de todas las especies que, o bien habitan debajo de la tierra o sino están relacionadas preferentemente con el agua. Llama la atención, no obstante, la profusión de detalles de la descripción de Salamanca comparada con la de Peg'im Aloah, pese a recalcarse que éste es una deidad con mayores poderes, de quien dependen incluso los de Salamanca.

Igual que Nowet y sus "peones", los Señores de los Animales Acuáticos y Subterráneos se preocupan sobre todo de velar por la vida y seguridad de sus "hijos". Su carácter o humor corren parejos con el de las deidades terrestres; son cambiantes y caprichosos con los hombres, a quienes castigan cuando depredan en demasía los animales a su cuidado. Correlativamente con aquéllas, y también con algunas deidades uránicas, Salamanca posee la capacidad de llamar y conferir el canto y el poder mágico a una de las tres clases de shamanes, que según la región de origen de sus poderes, conocen los Tobas. En síntesis, la homología de propiedades respecto a Nowet revelada por los relatos, de poseerlos en mayor número, permitiría posiblemente extender a las figuraciones animalísticas acuáticas la caracterización del Señor de los Animales y su complejo shamánico.

En atención a las hipótesis de Kriekeberg, resaltadas por Zerries 120, en torno a las correlaciones de muchos elementos culturales del Gran Chaco con los de los Cazadores Subárticos, con quienes según aquel autor estarían emparentados, es importante poner de relieve algunas semejanzas entre la Madre de los Peces -o sino Salamanca, descripta en forma similar en otros relatos- y las deidades acuáticas del Ártico 121. Coinciden, en efecto, en ambos casos, la concepción de una deidad específica de las especies acuáticas y que también lo es del Reino de los Muertos, la apariencia mixta de sirena, el cuidado hacia sus animales y la voluntad de brindarlos o retirarlos a los cazadores, y las relaciones con la enfermedad, los poderes y el viaje shamánico; caracteres que, para el nivel en que podemos llevar la comparación, no dejan de ser tal vez excesivamente generales. Por el contrario, no tenemos indicios de que el parecido con Salamanca incluya también cualidades mucho más específicas de la Sedna ártica, como el tema de su casamiento con un perro o el de los animales nacidos de los dedos mutilados de la Madre mítica. Empero, es bueno recordar que, aunque en secuencias temáticas con otra integración, ambos mitologemas son conocidos en el Chaco; entre los Tumereha, según relata Métraux 122: "Los demonios de los bosques (guara)... tienen algunos caracteres caninos, que derivan del padre, un perro mítico que se unió con una mujer"; en algunos relatos tobas de los órganos ablacionados de un ser con figura femenina han nacido un par de perros, de acuerdo a las versiones de Lehmann Nitsche 123.

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Notas:

114 "Pecaroso": culpable o pecador.

115 Ver supra.

116 "En el mundo de abajo o Uku Pacha pululan dos gigantescas culebras, una con una sola cabeza, la otra con dos: son las madres del agua, la primera, y de las plantas, la segunda, con sus respectivos nombres quechuas de Yacu Mama y Sacha Mama" (Valcarcel, 1958: 563); además, Pachamama, "una deidad de la tierra y la fecundidad, cuyo hábitat se sitúa en el seno de la tierra" (Trinborn, 1962: 180), también es concebida en el área andina como parejas de pequeños seres antropomorfos (Ibarra Grasso, 1949: 160). Acerca del Jaguar, su significación en las mitologías andinas y de los agricultores selváticos es múltiple: Lari o Wari actúa generalmente como una deidad uránica figurada en las Pléyades (Tello, 1923: 183-186); el autor sienta además la opinión de Paredes (cit: 187), según la cual Lari origina posteriormente a Supay o Supaya, deidad ctónica o de las montañas, que también es conocida en el folklore argentino en relación con Salamanca (Jaoo-vella, 1959: 256-257).

117 En sentido estricto, Salamanca "es el lugar donde se aprende el arte de la brujería y se rinde culto al diablo -Supay- ... Hallase en un hueco o en una cueva de un sitio apartado" (Villafuerte, 1961: t. II); la Salamanca conserva en nuestro país buena parte de los rasgos de su homónima hispánica, es ante todo el lugar de aprendizaje de una forma de hechicería con caracteres inertemente shamánicos. También, según Siffredi, 1968: 16-17), entre los Aonik'enk -Tehuelches Meridionales- la iniciación del Uámenk -shamán- se lleva a cabo en cuevas cordilleranas denominadas Alln-kau, pero a las que los indígenas conocen además como "salamancas".

118 El Ciclo de Juan, de procedencia europea, entronca directamente con los relatos animalísticos y el Ciclo del Burlador, específicos ambos de la cultura cazadora.

119 Inclusive en Miraflores, el padre de los caciques Soria y Leiva fue un santiagueño apresado desde muy joven e integrado a una tribu, de la cual posteriormente llegó a ser cacique. Recíprocamente, aunque poco estudiadas, no son de desdeñar las figuraciones animalísticas en el folklore actual de Santiago del Estero; las mismas, remitibles seguramente al substrato aborigen prehispánico, coinciden bastante con nuestros Nowet, Salamanca y otros Dueños de Animales. Di Lullo (1943: 174-176) describe las siguientes: Sacháyoj, "vive en la profundidad de la selva bajo la figura de un hombre, se alimenta de frutas silvestres y animales salvajes y su cuerpo está cubierto de sajastas o barba del monte"; Pampáyoj: '' Madre de la Tierra'', entidad o dueño de animales de apariencia ubicua -avestruz blanco, guanaco enano, hombre vestido de blanco, jinete sobre caballo plateado- castiga severamente la matanza excesiva pero sobre todo el desperdicio indebido, a veces cede alguna pieza o miel del monte; Mayu-mama: Di Lullo no le atribuye expresamente la propiedad de los animales acuáticos, pero agrega: "afirman algunos haberla visto en su verdadera forma, mitad mujer y mitad pez".

120 Ver nota 10.

121 Nos referimos exclusivamente a Sedna, la deidad acuática de los Esquimales Iglulik estudiada por Boas y Rásmuseen, cuyos resultados han sido resumidos críticamente por Jensen (1966: 164-169). Por otra parte, ese tipo de divinidades son muy comunes en el patrimonio mítico de los Algonquinos y Atabascos, representantes norteamericanos de las culturas subárticas (Müller, 1962: cap. II a IV).

122 Métraux, 1944: 296.

123 Lehmann Nitsche, 1925: 202-204.