Aproximación al Horizonte Mítico de los Tobas
Antropogonía
Mitos de origen de las mujeres
Relato N° 70
"Que esa gente que era de ese tiempo. Bueno, ese día se empezaban a juntar esas gentes y no tenían mujeres; ¡nada, todos esos eran varones! Y había, ¿qué voy a decir?, había un campo lleno de agua y pescado; que esa era su vida, que en esa vida estaba esa gente. Pero sin mujeres, todos eran varones. Vivían los que viven en el monte, hombres, como les dicen acá; como a los que les dicen Matacos. En el monte estaban pero eran personas, como en forma de Nowet; todos salen de ése, de ése era esa gente"199.
"Que también había un hombre, que tenía el poder ese hombre. Por eso tenía un compañero que volaba en el cielo, que miraba en todas partes; esa, esa Águila era un espíritu, pero era persona también".
"Y hay un día, que llegaron esas mujeres a robar la comida que tenía guardada esa gente. Lo llevaron todo, ni nada dejaron; que se les había antojado a esas mujeres ir a buscar y llevarse esa comida. ¡Ca!; y ellos pensaban: -Que, ¿qué quién se ha llevado nuestra comida?, que no puede ser que sean de acá, de la tierra. Entonces pensaron entre ellos: —i Qué, a quién vamos a dejar acá!; ¿qué, que a un casero?, ¡eso, un casero! Y ese es un hombre que, vamos a decir, es un loro, el Padre de los Loros; es en forma de hombre, pero él es el Padre de los Loros. Si vos tenés un loro, sale una persona si es que puede hablar ese loro, por eso él sale así. -Usted viejo -le dicen-, usted va a quedar acá con lo que tenemos guardado, ¡a ver qué gente es esa que se viene llevando estas cosas! Y bueno, se quedó el Loro".
"Y los otros compañeros se fueron a buscar pescado".
"¡Bah, esa gente!, cuántas son esas gentes. Una gente que a veces parecen puros vacunos, entreverados todos. Había personas, pero también estaban el Padre del Guasuncho, la Madre del Guasuncho, del Chancho; de todos esos bichos. ¿De dónde viene esa gente?; pero son todos hombres, Padre por Padre. Por el Padre salen también las iguanas, pero salen de él, que es persona; no se lo ve nunca, pero salen de él que es persona. Y se junta esa gente; no sé si será Dios que los hace juntar, siendo de todas esas clases. Acá en el mundo hay muchos bichos; pero, voy a decir, ¿que de dónde salen todos esos bichos?: guasuncho, chancho, guanaco, carpincho, xuri; ¿que de adónde sale esta gente?: que es así porque tienen a su Padre también, a su Padre que los cuida".
"¿Y el Loro? Al rato, dicen, que el pobre viejo sintió un ruido. -¿Pero dónde, no sé de donde viene ese ruido?. Y miraba el Loro. -¿Será el sol, o la tierra, o un viento, lo que trae ese ruido-; y él miraba así en la tierra y después miró en el cielo. Eran, no sé cuántas, las mujeres que venían en ese hilo, vamos a decir hilo pero es cadena; parecía un hilo y es largo ese hilo. Y las vio que venían del cielo".
"Venían del cielo. Al ratito, bajó una mujer y pide comida: -A ver viejito, a ver si nos convida que tenemos hambre. ¿Usted había sido el casero? -Sí Señora, yo soy el casero -dice el Loro-, pero ¡carajo Señora!, yo no puedo darles la comida para que ustedes la alcen, hay que esperar a los otros. Y miraba el pobre viejo. -¿Pero por qué nos mezquina usted Señor?, nos das o sino te matamos. Y claro, el Loro desconfió, y al rato se retiró; pero ya las otras alzaban cascotes para garrotearlo, y se voló; claro, tiene que disparar el pobrecito. Pero no hubo caso, entraron las mujeres a robarle; quiso volar y le largaron un cascote a la boca; ¡baj!, soné el pobre. Y estas mujeres dele alzar esa comida: pescado cocido, charqui de pescado. El Loro estaba así, no podía hablar por un cascotazo que le garrotearon en la boca; lo quisieron matar pero así nomás lo dejaron, y ya lo jodieron".
"Cuando llegaban los otros, ésas se apuraron y se fueron otra vez en esa cadena, en ese hilo; se fueron para el cielo. El Loro miraba: -¿Cómo no se cae esa cadena, cómo es que hacen esas mujeres? Es que una mujer sentada estaba pisando la cadena, ¿y cómo se iba a caer), si estaba así, que te parece. Yo creo que el Dios manda esas mujeres, para que los otros las agarren y se queden también con ellas. Pero ellas no se presentaron como si vinieran a querer quedarse, sino que vienen a robar, en vez de decir que quieren quedarse acá, por si los otros las necesitan; ¡ah, eso podían decir!, pero no, no lo dicen".
"Bueno, los otros vuelta otra vez a cazar los pescados; porque había una bandada de pescados por allí; esa gente pescaba; entonces nosotros, los viejos, hemos seguido a esos pescadores de antes. Pero esos no eran personas, esos eran de otra clase de personas; esa pescada le tocó también a los indígenas, pero parece que esa gente venía a enseñarles lo que ellos no sabían todavía. Pero, las mujeres vienen a llevarse esas cosas, toda la comida de esa gente".
"-Bueno -dicen-, vamos a elegir a cuál dejaremos mañana; mañana iremos a pescar otra vez, pero dejaremos a este hombre. Porque ése era un hombre bien compuesto, acomodado; ese hombre tiene un espíritu, el Águila ésa; pero también es persona, también es persona digo; por eso puede hablar, es persona pero tiene alas; ese vuela, y cuando lo quieren joder se va; es hombre pero tiene alas. -Voy a esperar, voy a quedarme -dijo-. Porque él es el que maneja esa gente, es el comandante de la pescada; es el que cuida a toda esa gente ese hombre, el más sabedoso y poderoso. Ese vive en parte; sólo en parte es hombre; por eso ese hombre es muy poderoso. ¡ Cuánta gente es la que tenía!"
"Bueno, se quedó y se fueron los otros. Le había dicho el pobre Loro: -Cuando usted sienta un ruido, bueno, entonces tenés que alistarte para que no te avancen esas mujeres. -Cuando yo pueda -dijo el Águila, entonces les pego un grito, a ver si me escuchan; cuando yo ya haya podido ver esas cosas, ver lo que hacen acá".
'' Estaban los otros, al rato, dele cazar pescado. Al rato, sintió también un ruido el hombre. Un ruido que parecía un cañón, un ruido fuerte, ¡brum, brum! ¡que vienen, que ya venían, y lo oyó el hombre ése!; ya venían, y parecían un tiro así, mirá vos, todas formadas en fila. Por eso hacían un ruido, y hay tantos ruidos que vienen del cielo. Estaba así, y tenía un machete el hombre ése; lo acomodó y afiló bien filoso. Así llegaron y ya pisaban en la tierra, arriba de la tierra las mujeres. Bajaron todas".
"Las mujeres tenían, vamos a decir, tenían una capataza; así como las escuelas que tienen una maestra directora. Ella, que es la primerita, tiene que hablarle al hombre ese, al casero: -Bueno Don, ¿usted cuida acá? Sí Señora, yo cuido acá la comida de mis compañeros. -¿No se puede convidarnos a nosotras ? -Pero mirá, hay que esperar a los compañeros, entonces todos las convidaremos a ustedes, a todas las convidaremos. Pero no, quieren disparar las mujeres, así nomás quieren hacer; siempre tienen que hacer así y van a robarlo; pero el otro no quiso, el más corajudo había sido este hombre, el Águila Entonces dijo la maestra, la directora: -Pero carajo, usted es mezquinoso; ¿por qué mezquina usted tanta comida cocida como hay acá, por qué no convida uno para cada una? -Pero no -dijo el Águila Y no quiso convidar ni un pedazo. -Bueno, si usted mezquina las cosas para comer, entonces te mataremos, ¡te mataremos! -Y bueno, háganlo, si ustedes buscan eso, ¡háganlo, yo no disparo !"
"Cuando el Águila se voló, las mujeres se levantaron en esa cadena, y así lo corrían con palos y cascotes. ¿Pero qué? el hombre escapaba; juntaba las alas así, y les escapaba a los golpes; cuando ve que le tiran, los ataja. Pero fíjate vos, esa arma que le tiran al Águila no es un pedazo de astilla o un pedazo de leña; ésa es otra arma, la que le tiraron al Águila; por eso no se vive cuando ésa le pega a uno, ahí se muere nomás; esa arma es de ellas, pero no es revólver, ni escopeta, ni machete; ésa es otra clase de arma; por eso requiere un hombre poderoso, vamos a decir, como un piogonak, ¿no?, cuando lo quiere joder a aquel que no tiene nada, y ya tiene que morirse ése. Esas son las cosas que tenían todas esas mujeres, armas poderosas. Por eso pueden decir cuando les mezquina el casero: -¡Mejor lo mataremos!; porque así vienen armadas esas mujeres con todas las cosas que tienen".
"Se voló el Águila, siempre va volando el hombre. Va cada vez más alto, cada vez más. Y las mujeres, cada vez más alto también, para seguirlo a ese hombre. Pero que, cuando llegó a la distancia justa para cortar la cadena esa, cuando llegó a la distancia de altura justa, entonces sacó el machete y cortó el hilo. Es cadena esa, pero voy a decir que es un hilo. ¡Zas! y se cayeron esas mujeres".
"Gritaba y gritaba el hombre para llamar a los otros: -¡Que vengan, que vengan! ¿Y quién va a sentir ese grito?, no lo sienten. Y al rato una Iguana que venía atrás; ¿quién va a creer que la iguana, que camina, abajo, oyó un ruido?, el grito de ése. -Bueno -a los otros compañeros-, ¡párense!, que he sentido el grito que gritaba ése. -Que va a ser -dijo uno- yo no he oído, yo que estoy parado más alto que vos ¡qué va a oír el hombre que está siempre abajo! -Bueno -dijo la Iguana-, perdoná, compañero. Al rato paró esa gente y quedó quietita. Al ratito pegó otro grito el Águila y entonces lo escucharon: -Ahí está -dicen-, ya ha sido el grito. Y ya se viene esa gente a todo lo que da, era como si fueran a correr una pelota; desnudos venían, no tenían nada porque estaban en el agua. Y apurados cuando sienten el grito; ¡con las ganas de alcanzar esas mujeres!, que a lo mejor están en el piso. Y van. Hay hombres más ligeros y van a botar a los otros; esos son Iguana, Guasuncho, Xuri, Chuña, los más ligeros".
"Y en el camino se atravesó una, un pedazo de víbora así, como si fuera alta así; una víbora, ¡tremenda víbora!, se atravesó. ¿Y qué van a hacer!, no pueden pasar los hombres y tienen que esperar. Un viejito, que le dicen Quirquincho porque siempre viene atrás, porque es un hombre chiquitito... ¿Y qué vamos a hacer?; la Chuña pega un salto y pasa al otro lado, viene el otro, salta, y pasa al otro lado; así todos los más ligeros. Pero las demás personas no pueden saltar, de miedo a la víbora ésa, y dicen: -¡Esperemos!, a ver si así no nos muerde más pronto; ¿y si esperamos al que tiene cubierta? Ya sabés vos que el quirquincho tiene una cáscara, una cubierta como un pan. Comenzó a revolcarse la víbora, y el hombrecito pasó por ahí; la víbora se levantó y picó, picó hasta que se rompió los dientes. Entonces ya pueden pasar los otros; porque es al Quirquincho al que la víbora alcanza pero le rompe todos los dientes. Ya pasó toda la gente, pero desnuda; los pescados los dejaron en el agua de apurados, ¡porque el otro estaba gritando, dele llamarlos!"
"Entonces llegaron ahí. ¿De dónde vienen esas mujeres? El otro, el que las había hecho bajar, le dio dos mujeres al Xuri, al otro, otras dos, y así. ¿Qué me vas a creer vos que cuando bajaron esas mujeres, una entró en la tierra y está escondida ahí abajo?; ahí está, abajo de la tierra, abajo de un árbol".
"Bueno, ¿cómo podemos decir de Juan? Juan también hay, es de esa gente, Juan que le dicen, el Padre de los Zorros; ése también estuvo ahí junto con esa gente, ¡ah!, pero era el Padre de los Zorros. Es como ya te dije, cualquier bicho tiene su Padre; no nacen como los gusanos que nacen de la tierra, esos gusanos nacen nomás de la tierra, pero los demás tienen su Padre; los demás, todos los que vemos acá en el Chaco, en el monte, todos esos tienen su Padre y tienen su Madre. Es por eso que el día que nacen, todos esos viven como nosotros arriba de esta tierra, arriba de este mundo".
"-Bueno, ¿cómo podemos hacer? -dice Juan-. Juan con las ganas que tiene, ¿ah? tanto es el tiempo en que no se ven las mujeres. Hay mujeres lindas, y éste quiere aprovechar junto con algún otro. Los demás le decían: -No hermano, ¿por qué no llamamos a la Iguana, que tiene dos; a lo mejor estas mujeres tienen unos, unos dientes? ¿Sabés?, que había sido que esas mujeres en la argolla tienen unos dientes. Y los otros le mezquinaban a Juan para que no entrara; que mejor había que llamar a la Iguana que tiene dos pingos,y si perdía uno, le quedaba el otro. Pero el Juan entra, él que nunca vio mujer. Ya va a ser, ya va a ser, va lo más tranquilo el Juan. El hombre ése, el Águila, quería acomodarlas y mirarlas a esas mujeres; para ver si es que tenían una cosa, como unos dientes; y se afligió por Juan. Por eso no hay que cogerlas tan pronto, porque él desconfiaba. Es que habían sido tan distintas esas mujeres, boca y boca; y no comen con esa de abajo, pero corta cuando la quieren coger".
"Juan dijo: -Yo Voy a hacer un rato adentro, tengo que hacer adentro. Y de repente gritó el Juan: ¡Qué carajo, que me cortaron el pingo! Y había sido cierto, largaba sangre el pobre. Bueno, ése salió y le dice otro: -¿Por qué no buscás un pedacito de hueso por ahí, a ver si se te compone? Juan se fue caminando por el monte y encontró un hueso de guasuncho: -¿Cómo se hace con esto? -Acomódeselo así, bien acomodado -le dicen los otros- que se habían estudiado bien el asunto entre ellos. ¿Sabés que el zorro, el de él es duro?; es duro porque es así, un hueso que le hicieron colocar por ese que perdió".
"Dijo entonces el hombre ése, el Águila, el poderoso: -Ya tenemos mujer, hay piedras y van a hacer todo esto. Y agarró una piedra, y las mujeres con ganas de hacer, abrieron las piernas; y cuando las abrieron, les pegaron un garrotazo con la piedra y les rompieron todo; y así a la otra, y a la otra ya la otra, hasta que saltaron los dientes y ya no tenían nada; les rompieron todo eso".
"Y después las tantearon otra vez. Entonces llamaron otra vez a la Iguana. Después de ir, dijo la Iguana: —Está bien, ya pasó, ya pasó eso; ya no hay peligro, ya no hacen nada. ¡Contenta la gente!, contenta porque ya les rompieron todo eso. Hasta ahí esa gente vivía sin mujeres; pero al otro día viene otro y otro, y se encuentran: -Bueno -dicen-, ahora estamos bien, ahora tenemos Señora. Entonces crece esa gente cada vez más, y se van para otras partes; dos para acá, dos para allá, se desparraman para hacer cría por todos lados. Se van para todos lados y a cada parte se van dos".
"Vamos a decir, adentro de este monte hay Nowet. Y quedó así porque, cuando se desparramaron, cada una de esas personas se fue al monte y sino al campo. Y ahí mismo se hace una familia y salen personas, ya salen personas entonces; cuando nace chiquitito, ya es persona, y así después se va criando".
"-Pero -dijo el Quirquincho, el Padre del Quirquincho-. ¿Por qué no me convidan una mujer, hermanos y compañeros, que ustedes que tienen dos mujeres, no van a ser capaces de dar una a este hermano, a este compañero? No macana, él también era el Padre del Quirquincho, él, el que más sabe. No le dieron y se fue. Se arrimó a un árbol y escarbó; escarbó así, y al ratito salió un grito de ahí: -¡Eh! ¿Por qué me has rasguñado? Y salió para el Quirquincho la mujer ésa; la que se había disparado y escondido debajo de la tierra. Pero estaba con los ojos mal con los rasguños. Por eso ahora algunas mujeres son ciegas" (P. Yorqui).
El esquema general del relato concuerda muy bien con los publicados anteriormente por Lehmann Nitsche, Karsten y Métraux 200.Comparándolo con los del último autor, indudablemente los mejores, constatamos que las versiones de Miraflores conservan la mayor parte de los temas y episodios que incluyen las más antiguas. En perspectiva "externa", como secuencia temática, el relato es el mejor conocido de toda la narrativa toba, lo cual hace ocioso repetir al respecto los comentarios, por otra parte excelentes, vertidos por Métraux 201. Sólo desearíamos denotar de nuestra parte el posible entronque subártico del motivo de la vagina dentada 202 y la presencia del mito en costumbres y ritos; se fundamenta así a partir del mismo el período de abstinencia sexual de la pareja antes del matrimonio definitivo, que luego será marcado aún más claramente en otra versión; es probable también que se vinculen al mito algunos ritos, ahora perdidos, como el trasmitido en el siglo XVIII por Aguirre 203.
Quisiéramos precisar además dos características de la estructura de la conciencia mítica toba, claramente evidentes en ésta y en otras formulaciones concretas de la narrativa. Nos referimos a la noción dema de la temporalidad originaria y a sus relaciones con las figuraciones animalíticas, y, a la dialéctica de oposiciones entre las regiones del espacio mítico.
Sobre la dimensión dema de muchos personajes míticos ya hicimos alusión anteriormente; creemos que cualidades semejantes corresponden a los seres que intervienen en este mito; en la versión de Yorqui se recalca en todo momento la dificultad de describirlos o precisarlos como seres semejantes a los actuales, de individualidad claramente deslindada. En aquéllos, la integración mixta de figura, en parte humana y en parte animal, corre pareja con la ejemplaridad de algunas de sus acciones: "-esas no eran personas", "-esas eran personas de otra clase", "esa gente venía a enseñarles lo que ellos no sabían todavía". Subsidiariamente, la formación de las respectivas parejas entre los seres y mujeres primigenios, parece corresponder con la finalización del tiempo mítico; las especies adquieren entonces su identidad definitiva y, de la pareja primordial correspondiente a cada una, sus Dueños o Padres, descienden todos los demás representantes: "-Dentro de este monte hay Nowet... y quedó así porque cuando se desparramaron, cada una de esas personas se fue al monte o sino al campo". No obstante, a diferencia de las figuraciones más estrictamente dema de los mitos apocalípticos, es de tener en cuenta que las deidades animalísticas son sobre todo figuraciones presentes y permanentemente actuantes desde entonces.
En segundo lugar, es evidente una dialéctica muy tensa, integrada por múltiples resortes de la intuición sagrada, entre los tres planos o regiones del espacio; en especial, entre el "piso del medio" y el plano de lo sagrado celeste, de la que el mito de las mujeres viene a ser una de sus expresiones más netas nuevamente; también, cualidades semejantes son denotables en las relaciones con el mundo inferior. En efecto, si bien por una parte, los seres de los que después se originan hombres y animales, las mujeres y los bienes culturales provienen inicialmente desde el cielo, vinculado reiteradamente con la tierra por el tesmóforo Boleh, y cargado así con positivos contenidos de valor, por la otra, la vagina dentada y otros peligros son atribuidos a las potencias temibles que radican en el mundo uránico.
De tal manera, la trágica condición de la sexualidad femenina es remitida simultáneamente tanto a la transgresión del mandato divino, que les ordenaba permanecer con los hombres y a quienes en cambio depredan, como, más estrictamente aún, a las cualidades terribles de la región de donde provienen, ligadas directamente a su vez con la deidad uránica. Así, la primitiva armonía de ambos planos deja paso a una relación de oposición en términos bastante hostiles, con el cielo y con el responsable de los orígenes204. Por otra parte, las versiones de Métraux incluyen un episodio inicial ausente en Miraflores: las criaturas primigenias anteriores a las mujeres, también de sexo masculino, se reproducían mas-turbándose en calabazas de las que luego surgían otras nuevas; vale decir, el autoerotismo y la unisexualidad concuerdan también con aquellas cualidades que denotan la indiferenciación característica del tiempo mítico. Es significativo que en coincidencia con la primera cópula en la que, a diferente nivel, intervienen distintos planos del espacio, y, por primera vez, seres de sexos opuestos, tengan lugar la escisión e individualización de la primera creación y la consiguiente aparición de los dueños de las especies, y por ende el fin del tiempo del mito.
Notas:
199 Ver Relato N° 63.
200 Lehmann Nitsche, 1923: 284-285; Karsten, 1932: 210; Métraux, 1947b: 100-103 y 1967: 154-157.
201 Métraux, 1946b: 100-107.
202 Ya Lehmann Nitsche (1923: 280-281) reparó en la semejanza del tema con los mitos recogidos por Boas en la Columbia Británica; en especial con el tercero de los motivos discriminados por ese autor, en el que se relata la ruptura a golpes de los dientes vaginales.
203 Según Métraux (1944: 301), citando informaciones del Diario de F. de Aguirre: "...los Abipones se herían el pene y dejaban gotear la sangre en un pozo practicado en el suelo".
204 Podríamos arriesgar inclusive la opinión de que la noción del isomorfismo de propiedades entre los tres planos del universo, muy extendida en todo el Chaco, se asocia con mitos de origen cuya estructura, en relación con la región del espacio donde se focaliza éste, es simétrica respecto de los mitos tobas. Así, un mito maccá, según una versión personal del Dr. F. Pagés Larraya, relata el origen de las mujeres desde las profundidades acuáticas luego de una destrucción diluvial que solamente perdonó algunos hombres; la vagina dentada está reemplazada por una piraña; por lo demás, la secuencia episódica es en todo semejante a la toba. Ver también los mitos de emergencia recopilados por Métraux (1948: 11-20).